• Se espera una mínima variación en el consumo de tecnologías de uso residencial durante el mes de octubre y, a pesar de que las ciudades afectadas representan cerca del 40% del consumo de este tipo de dispositivos, el cambio será inferior al 7%.

 

  • Las regiones afectadas por el terremoto del 19 de septiembre representan 62% del total de la inversión en TIC, sin embargo, los daños se concentraron principalmente en zonas habitacionales y de esparcimiento, por lo que no existirá un impacto en las inversiones TIC como consecuencia directa de este desastre natural.

 

 

 

IDC, la principal firma de inteligencia de mercado, servicios de consultoría y conferencias para el sector de Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones, presenta su análisis sobre el impacto de los terremotos ocurridos durante septiembre de 2017 en el mercado de las TIC.

 

México, y en particular su capital, está ubicado en una región de alta actividad sísmica. Del 2000 al 2016, se han registrado, en promedio, 3,957 sismos anuales, de los cuales, 34 han alcanzado una escala de 7 grados Richter o más . La ubicación de un centro de datos, la implementación de un plan de recuperación de desastres, y la disponibilidad y redundancia de las redes de telecomunicaciones tienen, indudablemente, que considerar la elevada actividad sísmica dentro de sus planes de recuperación y continuidad del negocio.

 

El terremoto del 7 de septiembre de 2017 afectó, principalmente, a los estados de Chiapas y Oaxaca, que representan cerca del 3% del PIB nacional (y tienen crecimientos, o decrecimientos, como el caso de Chiapas, por debajo de la media nacional). De acuerdo con el Ranking Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, de las 32 entidades en las que se divide México, Chiapas y Oaxaca se ubican en las posiciones 29 y 30, respectivamente. Y, de acuerdo con el indicador Doing Business del Banco Mundial, Oaxaca ocupa el último lugar de las 32 entidades y Chiapas el 14.

 

Para los analistas de IDC, la inversión que las organizaciones realizan en Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC), la cual asciende a USD$144.57 millones para ambas entidades (el 0.3% del total nacional de acuerdo con el IDC Top Companies Mexico, 2017), no sufrirá impacto por las afectaciones derivadas de este primer terremoto; sin embargo, sí se observará un repunte en la industria relacionada con materiales de construcción, como cementeras, ladrilleras, etc.

 

Por su parte, el terremoto del 19 de septiembre, con epicentro en el estado de Morelos, afectó de forma importante, además de a esta entidad, a la Ciudad de México, Puebla, y el Estado de México. En su conjunto, los estados afectados colaboran con 30% del PIB nacional (17% la Ciudad de México y 13% distribuido entre Puebla, Morelos y el Estado de México) y, de acuerdo con estimaciones de Moody’s Analytics , el impacto podría reducir 0.1% el PIB anual, considerando que los trabajos de reconstrucción incentivarán la economía.

 

De acuerdo con IDC, las regiones afectadas por el segundo terremoto representan 62% del total de inversiones en Tecnologías de Información y Comunicaciones , no obstante, los daños en la Ciudad de México se concentraron en zonas habitacionales y de esparcimiento, dejando fuera las zonas industriales del norte , el corredor logístico de la carretera México-Querétaro, y las zonas de corporativos del corredor financiero de Reforma y Santa Fe, por lo que no existirá un impacto en las inversiones TIC como consecuencia directa de este desastre natural.

 

Se espera una mínima variación en el consumo de tecnologías de uso residencial durante el mes de octubre; no obstante, a pesar de que las ciudades afectadas representan cerca del 40% del consumo de este tipo de dispositivos (pantallas, computadoras, smartphones y tabletas), el cambio que se proyecta será inferior al 7%.

 

IDC estima que el último trimestre del año contará con la fortaleza estacional que le caracteriza, derivada de incentivos al consumo como “el buen fin” y la temporada decembrina. Al igual que lo observado durante los primeros meses de 2017, la atención, durante enero y febrero de 2018, por parte de los canales y las marcas de tecnologías de uso residencial, estará alrededor de factores ajenos a los sismos y relacionados con inhibidores del crecimiento como la inflación.

 

En cuanto al impacto presupuestal al sector público, de acuerdo con estimaciones iniciales, el FONDEN (Fondo de Desastres Naturales) podría no ser suficiente para cubrir los daños del terremoto, por lo que el presupuesto del siguiente año podría tener un nuevo ajuste, agregando las restricciones presupuestarias derivadas del entorno internacional y de la situación de endeudamiento. Estas restricciones mantendrán la tendencia negativa que se ha observado en las inversiones TIC del sector público.

 

Cabe señalar que la inversión en Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) es del 4% del total de las inversiones en el país, por lo que no se prevé un impacto significativo en el total del mercado, sino un retraso temporal en nuevas inversiones tecnológicas por lo que resta del año.

 

Por otro lado, el sector asegurador    está preparado para afrontar este desastre, a pesar de que la zona afectada representa el 35% de exposición de las aseguradoras, debido a que el marco regulatorio contempla reservas suficientes para situaciones catastróficas, al mismo tiempo que las prácticas de reaseguro han generado que casi 80% del riesgo de terremoto se ceda a instituciones internacionales solventes.

 

Por último, el sector bancario tampoco tendrá implicaciones negativas. Se estima que 11% de los créditos al consumo y PyMEs se encuentra en la zona afectada por el terremoto y, de este porcentaje, una mínima parte se transformará en cartera irrecuperable. Del mismo modo, la cartera hipotecaria tiene por obligación contar con un seguro contra desastres naturales, por lo que no habrá impacto alguno al sector bancario, el cual representa cerca del 10% de las inversiones TIC en México.

 

En general, el impacto económico, de acuerdo con los diferentes reportes de analistas financieros, varía de un decrecimiento del 0.1%, a una afectación nula del PIB. Esto, a su vez, se traduce en un impacto nulo en el mercado TIC, dado que los sectores que representan mayor inversión no se verán afectados.