Hoy, tus datos valen dinero.
Para el cibercrimen, la información no solo representa ganancias económicas, sino también accesos, poder y nuevas oportunidades para cometer delitos.
Datos personales y sensibles —como nombre completo, teléfonos, correos, números de tarjetas, credenciales bancarias, información médica o accesos a redes sociales— se han convertido en uno de los botines más codiciados por los ciberdelincuentes.
La empresa de ciberseguridad ESET, líder en detección proactiva de amenazas, analiza qué ocurre después de que los atacantes logran robar información. Entenderlo es clave para saber cómo protegerte.
¿Para qué usan los cibercriminales la información robada?
1. La venden en foros clandestinos y la Dark Web
Uno de los usos más comunes es el más directo: convertir los datos en dinero.
Los cibercriminales comercializan información robada en:
- Foros clandestinos
- Mercados de la Dark Web
Ahí se venden:
- Datos personales
- Credenciales de acceso
- Información bancaria y financiera
- Claves corporativas
- Bases de datos completas de empresas
Otros delincuentes compran esta información para cometer nuevos fraudes, estafas o ataques más sofisticados.
2. Cometen nuevos delitos con tu identidad
Cuanta más información tienen de una persona, más fácil es explotarla.
Entre los delitos más comunes se encuentran:
Suplantación de identidad
Con suficientes datos, los atacantes pueden crear perfiles digitales falsos, contactar a familiares, amigos o clientes y cometer fraudes en nombre de la víctima.
Fraude financiero
Algunos datos permiten acceder directamente a recursos económicos:
- Compras no autorizadas
- Solicitud de créditos o tarjetas
- Vaciamiento de cuentas
Phishing personalizado (spear phishing)
La información robada permite crear correos y mensajes mucho más creíbles.
Saber dónde trabajas, con quién te comunicas o qué servicios usas hace que el engaño parezca legítimo.
3. Extorsionan y chantajean a las víctimas
La información también se usa como arma de presión.
Los cibercriminales pueden amenazar con:
- Hacer públicos datos privados
- Vender información a competidores
- Provocar daño reputacional personal o empresarial
En la mayoría de los casos, el objetivo final sigue siendo el mismo: obtener dinero.
4. Espionaje y sabotaje digital
En entornos empresariales o gubernamentales, una sola contraseña robada puede abrir la puerta a todo un sistema.
En estos casos, el objetivo no siempre es económico. Puede tratarse de:
- Espionaje silencioso
- Acceso a correos y comunicaciones internas
- Alteración de procesos productivos o logísticos
- Eliminación, modificación o corrupción de información crítica
Aquí el daño suele ser estratégico y a largo plazo.
Cómo reducir el riesgo de que tus datos caigan en manos equivocadas
Ante este panorama, proteger la información personal y corporativa ya no es opcional.
ESET Latinoamérica comparte algunas recomendaciones clave:
- Cuida lo que compartes en línea: evita publicar datos personales innecesarios.
- Usa contraseñas seguras y únicas para cada servicio.
- Activa la autenticación de doble factor (2FA) siempre que sea posible.
- Mantén dispositivos y software actualizados.
- Utiliza una solución de seguridad confiable y robusta.
- Infórmate sobre las últimas amenazas de ciberseguridad.
La prevención sigue siendo la mejor defensa.
Conclusión
La información robada no se queda quieta: circula, se vende, se reutiliza y se transforma en nuevos delitos.
Saber cómo actúan los cibercriminales es el primer paso para tomar decisiones más seguras en el mundo digital.
Proteger tus datos es proteger tu identidad, tu dinero y tu reputación.











