Análisis de The Competitive Intelligence Unit CIU
Experiencia Internacional
Ciudad de México, enero 2017.- En diciembre, finalmente llegó el plazo para el inicio del primer cese de señales analógicas de radio FM para transitar a su formato digital en uno de los países nórdicos, en este caso Noruega. Fue precisamente antes de acabar el año, a casi dos años del anuncio del proceso que comenzaría la transición.

La decisión se basa, en parte, en argumentos de que el costo de la transmisión de radio a través de redes digitales es actualmente ocho veces menor que en FM, y a su vez, al reconocer que la transición favorecerá la pluralidad, diversidad y calidad en los contenidos transmitidos.

Aunado a ello, el contexto de adopción tecnológica bajo el cual se dio inicio a este proceso de transición a las señales digitales consistía en que la mayoría de la población ya contaba con los medios para recibir las señales por vía de nuevas plataformas con niveles de cobertura, acceso, adopción y poder adquisitivo de la población que se encuentran entre los primeros lugares del mundo.

Esta política pública ya aplicada a la televisión analógica, ahora constituye un nuevo capítulo de lecciones para México en búsqueda de eficiencia tecnológica, económica y social, al transitar hacia redes y plataformas digitales para transmisión de comunicaciones y contenidos.

Experiencia en México

Lo anterior contrasta con el entorno nacional, ya que mientras este proceso tiene lugar en el entorno internacional, en nuestro país el órgano regulador organiza licitar concesiones y frecuencias de radio analógica durante 2016, 191 frecuencias de FM para uso comercial y aún considera razonable otorgar licencias para operar 66 frecuencias de radio AM.

Tecnología y Realidad Socio Económica

Vale la pena destacar las manifiestas diferencias geográficas, demográficas y socioeconómicas (entre muchas otras) de México y Noruega para la instrumentación de política de comunicaciones.

Así, tras concretar la transición a la televisión digital terrestre en diciembre 2009 para el caso de Noruega y seis años después en México, la puesta en marcha de este segundo apagón analógico pone de relieve la conveniencia que las estrategias para la asignación del espectro radioeléctrico, busque alinearse a las tendencias y estándares tecnológicos que predominan en el mundo, claro, todo sobre la base de la realidad socioeconómica de nuestro país.

Puesto que la realidad es que en México se han demorado los procesos de adjudicación de bandas del espectro que han probado su eficiencia para proveer servicios de conectividad y acceso a aplicaciones de nueva generación. Tal es el caso de la banda de 2.5 GHz, aún sin fecha cierta de licitación, las frecuencias en los 600 MHz en vías de reordenamiento, y la banda de 700 MHz que será puesta en operación a partir de la red pública compartida aún en ciernes.

Los elementos aquí expuestos revelan la necesidad de que las decisiones de industria, de política pública y de conectividad se dirijan a eliminar la brecha de adopción tecnológica en nuestro país, a aproximarnos a estándares, capacidades, plataformas y tecnologías más eficientes en la transmisión de contenidos y de nuestras comunicaciones, y con ello, alcanzar un uso más eficiente del espectro radioeléctrico.

Debemos evitar demoras injustificadas y dejar atrás decisiones de política pública que por su grado de rezago tecnológico parecen decimonónicas.

No sólo se trata de cumplir ineludiblemente con mandatos legales para la asignación de un recurso esencial como lo es el espectro radioeléctrico para el desarrollo de las telecomunicaciones, sino de constituir una verdadera estrategia digital de mediano y largo plazo que aproveche las dinámicas capacidades tecnológicas en las comunicaciones, para su aprovechamiento social integral.