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Fecha de estreno en México: 18 de octubre 2013

Los ganadores del Premio de la Academia®, Sandra Bullock (“The Blind Side”) y George Clooney (“Syriana”) estelarizan “Gravedad”, una película de suspenso que nos lleva al terreno infinito e implacable del espacio. El filme fue dirigido por el nominado al Oscar®, Alfonso Cuarón (“Children of Men”).

La doctora Ryan Stone (Bullock) es una brillante ingeniera médica en su primera misión espacial junto al astronauta veterano, Matt Kowalski (Clooney) a cargo. Pero durante una misión aparentemente rutinaria, ocurre un desastre. El transbordador es destruido, dejando a Stone y Kowalski completamente solos, atados únicamente el uno al otro y moviéndose en espiral hacia la oscuridad. El silencio ensordecedor les dice que han perdido toda conexión con la Tierra… y con cualquier posibilidad de rescate. Cuando el miedo se convierte en pánico, cada bocanada de aire consume el poco oxígeno que les queda.

Para ellos, la única forma de volver a casa podría ser adentrándose más en la aterradora extensión del espacio.

“Gravedad” fue escrita por Alfonso Cuarón y Jonás Cuarón, producida por Alfonso Cuarón y David Heyman (“Harry Potter”) con Chris deFaria, Nikki Penny y Stephen Jones como productores ejecutivos.

El equipo detrás de cámaras incluye al director de fotografía varias veces nominado al Oscar®, Emmanuel Lubezki (“Children of Men”, “The New World”); Andy Nicholson en el diseño de producción (director de arte de “Alice in Wonderland”); a los editores, Alfonso Cuarón y Mark Sanger (editor de efectos visuales de “Children of Men”); y a la diseñadora de vestuario, Jany Temime (franquicia “Harry Potter”). Los efectos visuales fueron trabajo del supervisor de efectos visuales nominado al Oscar®, Tim Webber (“The Dark Knight”). La música fue compuesta por Steven Price (“Attack the Block”).

Warner Bros. Pictures Presenta una Producción de Filmoj/Heyday Films Production, un Filme de Alfonso Cuarón, “Gravedad”. El filme ha sido lanzando en 3D, 2D y IMAX®, será distribuido a nivel mundial por Warner Bros. Pictures, una compañía de Warner Bros. Entertainment.

www.gravedadlapelicula.com

SOBRE LA PRODUCCIÓN

A 600 kilómetros sobre el planeta Tierra, la temperatura varía entre 125,5 y -100 grados Celsius.

No hay nada que transmita el sonido.

No hay presión atmosférica.

No hay oxígeno.

La vida en el espacio es imposible.

“Siempre he tenido una fascinación por el espacio y la exploración espacial”, comenta Alfonso Cuarón, el director, productor y co-escritor del drama de suspenso “Gravedad”. Añade:

“Por un lado, hay algo mítico y romántico en la idea de separarte de la Madre Tierra. Pero de muchas formas, no tiene sentido estar allá afuera cuando la vida está aquí abajo”.

Justo ahora, orbitando a cientos de kilómetros encima de la Tierra, hay personas trabajando en algun sitio donde poco separa a la vida de la muerte. Los peligros inherentes a los viajes espaciales han aumentado en las décadas desde que empezamos a aventurarnos más allá de nuestra atmósfera… esos crecientes peligros son provocados por el hombre. Los desechos de misiones anteriores y satélites caducos han creado un campo de escombros que pueden causar un desastre en un instante. La NASA le ha dado un nombre a este escenario: el Síndrome de Kessler.

David Heyman, quien produjo “Gravedad” con Cuarón, lo confirma: “Este es un problema real. Cada tornillo o pedazo de basura que ha sido tirado o dejado atrás, está orbitando a una velocidad increíble y cuando colisionan crean más escombros. Esto es una amenaza para la vida de los astronautas, las naves espaciales y quizá también para la nuestra aquí en la Tierra”.

Estelarizando “Gravedad” como la astronauta novata Ryan Stone, Sandra Bullock aprendió más sobre este problema por aquellos a quienes más les afecta. Ella explica: “Solía pensar que los astronautas querían ir al espacio por la emoción y la aventura pero cuando hablé con ellos, me conmovió su profundo cariño por ese mundo y la belleza de la tierra desde su perspectiva al ver los océanos, las cordilleras y las luces de las ciudades. Es asombroso darte cuenta de lo pequeños que somos en ese universo enorme”.

George Clooney, el coprotagonista de Bullock, añade: “Crecí con la carrera espacial; soy un hijo de esa era. Siempre amé la idea de la exploración espacial y me asombran las personas que la realizan. Realmente son los últimos grandes pioneros”.

Pero esa exploración también ha tenido sus consecuencias. Bullock afirma: “Es desconsolador pensar no sólo en la destrucción de este planeta, sino también en lo que no vemos: la basura que está orbitando, literalmente, sobre nosotros”.

Esa premisa se vuelve el catalizador de una lucha desgarradora por sobrevivir en “Gravedad”, la cual te transporta al asombroso, pero imponente vacío del espacio.

El filme inicia en el abismo silencioso sobre la atmósfera terrestre donde el Transbordador Explorer está en órbita. La especialista de misión, Ryan Stone, sujetada a un brazo robótico, está instalando un nuevo sistema de escaneo en el Telescopio Hubble. La clara incomodidad de la doctora Stone en gravedad cero contrasta totalmente con la aparente soltura del comandante de misión, Matt Kowalski. En su último viaje al espacio, Kowalski, interpretado por Clooney, se divierte probando la potencia de un nuevo cinturón cohete que le permite volar sin estar sujeto a las ataduras habituales.

Al otro lado del planeta, la demolición intencional de un satélite obsoleto, lanza al espacio fragmentos puntiagudos, provocando una reacción en cadena que pone a los escombros en trayectoria de colisión con el Explorer. El impacto inevitable es catastrófico, destruye el transbordador y deja a Stone y Kowalski como sobrevivientes únicos. Toda comunicación con el Centro de Control de esta misión se ha perdido y con ella, cualquier posibilidad de rescate. A la deriva en el vacío, los dos deben encontrar la manera de ver más allá de sus propias limitaciones y escapar de la inercia para poder volver a la Tierra algún día.

“Gravedad” fue coescrita por Alfonso Cuarón y su hijo, Jonás, haciendo de esta su primera colaboración oficial. “Me inspiraron las ideas de Jonás para la película”, declara Alfonso. “Me intrigó mucho su sentido del ritmo en una situación de vida o muerte que tomaba, principalmente, el punto de vista de un solo personaje. Pero al mismo tiempo, ubicar la historia en el espacio, de inmediato la hacía más amplia y ofrecía posibilidades metafóricas inmensas”.

Jonás Cuarón añade: “El concepto del espacio fue interesante para ambos, es un escenario donde no hay forma sencilla de sobrevivir; está a miles de kilómetros de lo que llamamos hogar, así que era perfecto para una película sobre superar adversidades y tener que hallar el camino de regreso. Queríamos que fuera una historia realista, lo que implicó mucha investigación para familiarizarnos con la exploración espacial y poder representar una situación plausible”.

Desde el inicio, Alfonso Cuarón se acercó al productor David Heyman, con quien colaboró en “Harry Potter and the Prisoner of Azkaban”. Heyman dice que disfrutó la oportunidad de trabajar de nuevo con el director. “Me sentí honrado cuando me pidió que me involucrara. Alfonso es uno de los grandes cineastas, es un hombre de creatividad e imaginación infinitas. Es muy inspirador y hace que todos a su alrededor sean mejores en lo que hacen”.

“Lo que me encantó del guión es que, de cierta forma, es una película de género y a la vez, mucho más que eso”, continúa Heyman. “¿Cómo no entrar al proyecto? Luego empecé a pensar en la realidad práctica de lo que implicaba hacer el filme”.

Los cineastas pronto descubrieron que necesitarían romper las barreras del rodaje para contar una historia que acontece totalmente en gravedad cero. “Debo decir que fui un poco ingenuo; creí que hacer el filme sería mucho más sencillo”, admite Cuarón. “Sí, sabía que requeriría cierta cantidad de trucos, pero hasta que empezamos a probar con técnicas convencionales, entendí que para hacer el filme como yo quería hacerlo, debíamos crear algo totalmente nuevo”.

Para lograr eso, Cuarón llamó al cinefotógrafo Emmanuel “Chivo” Lubezki, y al supervisor de efectos especiales, Tim Webber de Framestore. “Desde el inicio, Chivo, Tim y yo decidimos que queríamos que todo luciera como si hubiésemos llevado la cámara al espacio.

Ese era mi sueño, pero claro, eso no es posible”, sonríe Cuarón.

En términos simples—aunque no tuvo nada de simple—los cineastas no querían nada parecido al mundo de fantasía de la ciencia ficción, sino retratar las realidades de estar a la deriva en el ambiente más inhóspito para el ser humano. Ese objetivo cambió la jugada.

Los cineastas inventaron sistemas completos para generar la ilusión de estar en el espacio de formas totalmente convincentes y viscerales.

Webber le había sugerido al director que la única forma de hacerlo bien, era creando un escenario virtual entero. Cuarón revela: “Inicialmente estaba escéptico, quería lograr tanto como pudiera de manera práctica pero después de probar diferentes tecnologías, me quedó claro que Tim tenía razón”.

Como resultado, “Gravedad” es un híbrido de filmación directa, animaciones e imágenes creadas por computadora, con escenarios, fondos y hasta vestuario, pulidos digitalmente.

El elemento más crucial para dar la sensación de estar en el espacio era replicar la gravedad cero. Dado a que Cuarón prefiere las tomas largas y fluidas, el método tradicional de usar cables no era viable, tampoco el uso de parábolas que desafían la gravedad en lo que se conoce como “cometa del vómito”—un avión que se eleva y luego cae en picada, causando ingravidez momentánea. El director explica: “Con cables, puedes ver el esfuerzo del actor; la gravedad sigue jalando todo hacia abajo. El cometa del vómito solo funciona en tomas que duren unos segundos y además, no a todos les sienta muy bien”.

En vez de eso, los cineastas emplearon una combinación de técnicas innovadoras para llevar a los personajes—y, por extensión, al público—al imponente terreno espacial. Se usaron cables, pero el veterano supervisor de efectos especiales Neil Corbould y su equipo, crearon una plataforma única de 12 cables; con ella y con la ayuda de titiriteros expertos, pudieron hacer que Bullock “flotara” en secuencias específicas.

Para otras escenas, los actores fueron asegurados a plataformas especiales que podían girar o inclinarlos en ángulos específicos. Cuarón y Lubezki pudieron sacar provecho de ángulos más extremos con cámaras colocadas sobre brazos robóticos controlados por computadora, similares a los usados en la fabricación de automóviles.

Quizá la herramienta nueva más ingeniosa fue una parte del set llamada “La Caja de Luz”, la cual fue concebida por Lubezki y Webber. Asemejando un cubo hueco, sus muros interiores eran grandes paneles planos, cada uno con miles de luces LED miniatura. Como su nombre sugiere, el propósito de la Caja de Luz era iluminar apropiadamente al personaje, incluso, por ejemplo, en la escena cardiaca en la que Ryan está girando sin control a través del espacio. Con iluminación convencional, dicho efecto habría sido imposible.

Las luces, las cámaras montadas en robots, y las plataformas de inclinación podían ser sincronizadas con la ayuda de computadoras, permitiéndole a Cuarón y sus colegas, mover el universo alrededor de los actores y dar así la impresión de que los personajes se mueven a través de universo. A través, siendo la frase clave.

“Gravedad” se imaginó desde el inicio como una experiencia cinematográfica en tercera dimensión. Jonás Cuarón dice: “El concepto siempre fue hacer esta película en tercera dimensión porque queríamos que la gente estuviera realmente inmersa en las imágenes además de la narrativa”.

Dicho eso, Alfonso Cuarón enfatiza: “No queríamos que fuera en tercera dimensión solo para que las cosas te volarán en la cara. Queríamos ser sutiles…dejarte sentir que estás dentro del viaje”.

A pesar de las innovaciones tecnológicas desarrolladas para hacer “Gravedad”, lo que seguía siendo más vital para el elenco y los cineastas era el viaje personal como centro de la historia—particularmente el de Ryan, quien está sola gran parte del filme.

Bullock comenta: “Creo que es una historia sobre lo que nos hace seguir adelante, aunque no parezca haber luz al final del túnel. ¿Qué te hace dar ese paso extra por si acaso vale la pena el esfuerzo?”

“Es el paso de una mujer de un sitio de pérdida y un estado de adormecimiento emocional a un sitio donde redescubre su propósito y razón en la vida… y luego lucha por ello”, añade Heyman.

“Para nosotros”, explica Jonás Cuarón, “la gravedad no es sólo aquello que te mantiene los pies en el suelo. Es la fuerza que constantemente te atrae de regreso a casa”.

El director afirma: “A lo largo del filme hay referencias visuales constantes de la Tierra como un sitio hermoso y protector. Flotando arriba hay una mujer que está aislada de ella y cuidándose sola. Quisimos explorar el potencial alegórico de un personaje en el espacio que está moviéndose en espiral hacia el vacío, víctima de su propia inercia, alejándose de la Tierra donde radican las conexiones vitales y humanas. Entre todas las herramientas y efectos, siempre tuvimos claro que la lucha de Ryan es una metáfora sobre cualquiera que debe superar alguna adversidad en la vida y llegar al otro lado. Es un viaje de renacimiento”.

KOWALSKI

Houston, a ciegas. Por confirmar:

La Especialista de Misión, la doctora Stone y el Comandante de Misión, Matthew Kowalski, son los únicos sobrevivientes del STS-157.

Al elegir a Ryan, quien está en casi cada fotograma del filme, Cuarón sabía que necesitaba una actriz que pudiese manejar tanto las demandas físicas como psicológicas del rol, ambas igualmente abrumadoras. La encontró en Sandra Bullock, a quien Heyman llama “una actriz brillante trabajando al máximo de su potencial. Ella llevó mucha honestidad y convicción a su interpretación”.

Cuando conocemos a la especialista de Misión, Ryan Stone, ella está dedicada a su trabajo, concentrada en su tarea y no participa en el intercambio bromista entre los otros astronautas y el Centro de Control de Misión. Ni siquiera las interminables historias increíbles de Matt Kowalski—ya conocidas por todos en Houston—logran distraer a Ryan mientras trabaja para poner en marcha un nuevo sistema de escaneo en el Telescopio Hubble. Sin embargo, su concentración e indiferencia no son motivadas por el trabajo, sino por una tragedia personal.

“Ryan sufrió una pérdida devastadora”, dice Bullock. “Cuando empecé a ahondar en el personaje, debía preguntarme qué haría yo, y probablemente haría exactamente lo mismo que ella. Ella se aisló. Cuando Alfonso y yo empezamos a hablar sobre el personaje, fue claro que la entendíamos de la misma forma y teníamos las mismas preguntas. ¿Por qué nos aislamos cuando ocurre una tragedia, si estar con otros es lo que puede salvarte? ¿Qué tan a menudo nos golpea la vida y no pedimos ayuda? De alguna manera, lo que vive Ryan es una alegoría apasionante del ‘Ten cuidado con lo que deseas’. Ella quería estar sola y lo consiguió”.

“Uno de los temas más importantes del filme es el aislamiento”, Cuarón relata. “Pero puede ser atemorizante para un actor pasar tanto tiempo en pantalla a solas, sin interactuar con otro ser humano. Sandra y yo discutimos mucho sobre encontrar el equilibrio entre lo que ella diría o no, o a través de qué acciones expresaría lo que Ryan está sintiendo. Concordamos que debería haber un nivel de ambigüedad en su personaje, pero también necesitábamos anclarla emocionalmente. Creo que Sandra escarbó en rincones profundos para dar lo que dio en su interpretación. Quedé más que encantado y le estoy muy agradecido”.

Bullock también halagó a su director: “Es la experiencia más colaborativa que he tenido.
Admiro a Alfonso desde hace mucho, pero trabajar con él superó todas mis expectativas. Es un cineasta y colaborador experto, hace que todos a su alrededor quieran dar lo mejor de sí. También es un ser humano extraordinario… Es decir, alguien que no se involucre emocional, filosófica y espiritualmente no puede hacer algo tan profundo”.

Mientras aspectos de su personaje evolucionaron en las conversaciones de Bullock con el director, hay varias constantes que permanecen, empezando por el hecho de que Ryan fuera mujer. Jonás Cuarón dice: “Siempre fue importante para nosotros que el personaje central fuera mujer, porque nos parecía una correlación discreta, pero vital, de ella como presencia materna y la Madre Tierra como telón de fondo”.

Aparte de eso, los guionistas necesitaban que Ryan fuera una astronauta sin experiencia, que solo estuviera ahí por sus conocimientos científicos. “Ella, claro, tenía algo de entrenamiento”, Jonás hace notar: “pero es una especialista de misión, no una piloto, así que cuando el transbordador queda destruido, no está preparada para lidiar con una situación tan extrema”.

Cuarón padre opina: “Las adversidades nos sacan de nuestra zona de confort. Para poder hacer eso con Ryan, necesitábamos que fuera novata en misiones espaciales. Pero para que el resto tuviera sentido, también necesitábamos un mentor—alguien que la guiara en el proceso y la ayudara a resolver las cosas”.

En “Gravedad”, ese mentor es Matt Kowalski, interpretado por George Clooney, quien dice que tenía una lista de razones para hacer el filme, empezando con el guión. “Me encantó el guión, el cual es la primera razón para querer hacer un filme si eres actor. También me gustó mucho el personaje; creí que sería divertido interpretarlo”.

Clooney explica que “Gravedad” también representaba la oportunidad de colaborar con dos personas a las que admira mucho. “Sandy y yo somos buenos amigos desde hace mucho tiempo, pero no habíamos hallado el vehículo correcto para trabajar juntos. Siempre la he respetado mucho, no podía pedir mejor compañera de actuación. Creo que Alfonso Cuarón es uno de los directores más interesantes y talentosos que tenemos. Honestamente creo que ‘Children of Men’ es una obra maestra y siempre había querido trabajar con él. Todo en el proyecto parecía ser una gran oportunidad para mí y me enorgulleció ser parte del mismo”.

Cuarón describe el personaje de Clooney como: “la contraparte de Ryan. Matt está muy cómodo en ese ambiente; es tan abierto como Ryan es cerrada. Si vas a ir al espacio, Matt es el hombre con el que quieres ir”.

Las personas en el set sintieron lo mismo sobre el hombre: “George es una fuerza vital”, declara Bullock. “En muchos aspectos, se parece a su personaje porque Matt es el que exhala vida en cada momento; lo que más ama es ver el mundo desde la panorámica del espacio.

Pero lo que hace electrizante a George no es solo en su rostro, sino su voz. Tiene esa voz que te hace sentir que es tu amigo; es alguien que ha estado ahí y puede hacerte creer que todo saldrá bien. Es así entre Ryan y Matt y así es trabajar con George… hasta que empieza a darte problemas y debes cuidarte la espalda cada minuto”, bromea.

De hecho, las bromas de Clooney se han vuelto legendarias en Hollywood, pero los parámetros establecidos por la tecnología de la producción forzaron una suspensión: “Se requería cierta disciplina por todos los elementos que estaban dispuestos”, reconoce el actor.

“Así que me puse en manos de los hombres más listos del lugar, empezando con Alfonso, pero trabajar con Sandy lo hizo divertido, así que sí hubo muchas risas”.

Heyman comenta: “Tanto Sandra como George tienen un gran sentido del humor y se alimentan uno del otro. Nadie estaba a salvo de sus bromas. Fue un placer trabajar con estos dos actores. No solamente son absolutamente comprometidos e inmensamente talentosos, también son respetuosos con todos y una verdadera alegría”.

RYAN

¿Cómo llegaste aquí?

KOWASKI

Créeme, es una gran historia.

Previendo la Visión

Fuera de las interpretaciones de los actores, casi todo en “Gravedad” se logró con una fusión imperceptible de animaciones e imágenes por computadora, que requirieron la orquestación total entre hombre y máquina.

La producción comenzó con un proceso llamado previs —apócope de pre visualización— en el que toda la película se bosqueja meticulosamente en la computadora, desde la ubicación y movimiento de actores, hasta los ángulos de la cámara, la iluminación y el diseño.

El supervisor de efectos visuales, Tim Webber, dice: “La previs puede ser muy básica, pero en ‘Gravedad’, fuimos mucho más allá. Necesitábamos pensar todas las tomas detalladamente porque mucho se haría con animaciones por computadora, la diferencia notable era que las porciones animadas debían lucir foto realistas. No es una caricatura, ni una fantasía de ciencia ficción; todo debía sentirse realista, así que necesitábamos tener una idea precisa de cómo luciría y se movería en conjunto. Usamos animación cuadro por cuadro para los personajes y la cámara, pero también le dimos una cámara a Alfonso para que pudiera ver una imagen virtual en pantalla. Al moverse, podía encuadrar las tomas y planear toda la acción de la película”.

Cuarón confirma: “No tuvimos la libertad habitual de la animación, dado que teníamos elementos reales que debían mezclarse con la animación, y la filmación directa debía limitarse a lo que se programó en la previs. Tim intentó darnos tanta flexibilidad como fuera posible, pero a menudo, una vez que nos comprometíamos, eso era todo. Debido al proceso tecnológico, el margen de improvisación y espontaneidad fue muy pequeño, lo cual fue un desafío extra para Sandra y George. Pero al ver sus interpretaciones, nadie sentirá las limitaciones que tuvieron, lo cual es testimonio de lo asombrosos que son como actores”.

El experimentado supervisor de animación, David Shirk, el supervisor de animación, Max Solomon y su equipo, también se enfrentaron a la yuxtaposición de la filmación directa y la animación por computadora, sumada a las reglas de gravedad cero en las que todo lo que sube jamás baja: “Debimos reaprender la física, ya que estamos acostumbrados a arcos de movimiento determinados por el peso”, observa Shirk. “Debíamos olvidar todo eso y asumir, por ejemplo, que si algo estaba girando, seguiría girando infinitamente hasta que interactuara con algo que cambie ese giro”.

“En el espacio exterior, no hay arriba y abajo”, declara Cuarón. “Los animadores debieron estudiar mucho para entender con claridad que las leyes usuales de causa y efecto no aplican. Todos tuvimos mucho que aprender”.

Una herramienta de aprendizaje que usaron los animadores es la física ragdoll que, como Solomon explica, “básicamente consiste en un personaje flexible que podíamos lanzar en un espacio virtual para simular cómo se movería un cuerpo. Fue muy útil para comprender cómo volaría un personaje. Pero no sirvió de mucho al tomar en cuenta que la gente no es un muñeco de trapo, tiene brazos y piernas que reaccionan a cosas”, sonríe.

Durante la fase de previs, Cuarón y el cinefotógrafo, Emmanuel Lubezki, también pudieron establecer las tomas largas que se han vuelto la firma del director—un gran ejemplo es la secuencia inicial que presenta a Ryan Stone y Matt Kowalski contra la gloriosa vista del espacio.

“Desde el inicio”, dice Lubezki: “Alfonso quería hacer tomas largas y continuas, lo cual nos ha dado éxito en otros filmes, pero ‘Gravedad’ fue mi primera cinta haciendo fotografía virtual. Con la gran cantidad de imágenes por computadora, descubrimos que podíamos llevar esa estrategia al extremo. Nos permitió hacer lo que llamamos ‘tomas elásticas’, en las que fuimos de una vista objetiva amplia a un primerísimo primer plano del rostro de Sandra, luego a su casco con un ángulo en punto de vista subjetivo y volver a alejarnos hasta una toma más objetiva. Eso le da al público esa sensación de claustrofobia y una mejor comprensión de lo que el personaje está viviendo”.

Webber añade: “Alfonso hizo un buen uso de la capacidad de la cámara para flotar, rotar y girar en un ambiente virtual. Los personajes podían girar de cabeza y la cámara ir arriba, debajo o alrededor de ellos. En particular, gracias a esas tomas largas, todo podía moverse con fluidez y hubo muchas oportunidades para movimientos de cámara poco comunes”.

La Caja de Luz

Durante el curso de la previs, los cineastas identificaron un número de obstáculos que debían atenderse. En algunos casos, la tecnología debía ponerse a la altura de las ambiciones para contar la historia de los cineastas. Un invento pionero fue creación de Lubezki y Webber: la Caja de Luz. Lubezki señala: “Debíamos resolver una situación de iluminación muy complicada, que se hizo obvia durante la previs. Después de determinar cómo afectarían las luces los rostros de los personajes en la computadora, debíamos poder replicarla para unir perfectamente la filmación directa con las animaciones. Necesitaba luces que pudieran moverse rápido y cambiar de color en un instante”.

Como suele suceder, la inspiración llegó donde Lubezki menos lo esperaba. Él recuerda: “Estaba en un concierto y noté que el director de iluminación ingeniosamente había usado luces LED para crear efectos de iluminación y proyecciones hermosas. Me emocioné mucho porque sabía que esa podía ser la respuesta para nosotros. Al día siguiente llamé a Alfonso y le dije: ‘Creo que hallé la manera de iluminar la película’”.

Lubezki contactó a Webber y empezaron a hacer pruebas, las cuales estaban lejos de la perfección, admite el fotógrafo: “Hubo problemas técnicos a solucionar, como parpadeos y anormalidades en las tonalidades de color. Debo admitir que fue Tim quien solucionó todos los problemas y dio vida a la idea. Luego Manex Efrem y sus chicos de efectos especiales construyeron la caja con las especificaciones de lo que Tim y yo necesitábamos. Fue un verdadero trabajo de equipo. Cuando la Caja de Luz tomó forma, supe que no sólo sería mi manera de iluminar ‘Gravedad’, sino que impactaría mi iluminación de películas en los años por venir”.

En el Set R de los Estudios Shepperton de Londres, la Caja de Luz terminada se construyó en una plataforma elevada, con más de seis metros de alto y tres de ancho. En un costado, una escalera lleva a la puerta corrediza para acceder al interior, en el otro una grúa conecta la estructura a su propio “centro de control de misión”—con técnicos de efectos visuales ubicados frente a un panel de computadoras. El brillo de los monitores era la única fuente de iluminación permitida en el set, aparte de la Caja de Luz misma.

“Es una hazaña de la geometría”, describe Efrem. “La construimos para que pudiera cambiar de forma: acercar los muros, bajar el techo o cambiar la configuración del piso.

Algunos de los paneles individuales tienen bisagras que les permiten abrirse y cerrarse”.

El interior de la caja consistía de 196 paneles, cada uno aproximadamente de 61 por 61 centímetros y con 4096 bombillas LED, las cuales podían proyectar cualquier luz o colores necesitados y alternarse a cualquier velocidad.

Webber comenta: “Básicamente funcionaban como los pixeles en una pantalla de televisión o monitor de computadora. Lo maravilloso de la Caja de Luz es que no solamente nos dio la capacidad de hacer ajustes a la iluminación de una forma que físicamente habría sido imposible, también nos permitió añadir una gran complejidad a la iluminación, con variaciones sutiles tanto al color como a la textura”.

La ventaja extra era que cualquier imagen podía ser proyectada en los muros, ya fuera del planeta Tierra, la Estación Espacial International (ISS, por sus siglas en inglés) o estrellas distantes: “dando al actor la perspectiva de lo que veía su personaje”, continúa Webber. “Era, principalmente, para reflejar la luz apropiada sobre ellos, pero tenía el doble beneficio de servirles también como referente visual”.

Los cineastas debían tomar en consideración dónde estaban los personajes en relación con el globo para determinar la sombra y brillo de la luz que rebota de la Tierra. Cuarón dice:

“Tanto como fue posible, intentamos seguir una trayectoria que tuviera sentido en términos de amaneceres y atardeceres, del día a la noche, así como los diferentes ambientes—desde lo azulado del Pacífico, a la concentración de luces citadinas y las auroras boreales sobre el Ártico. Hicimos un poco de trampa porque queríamos crear un viaje elocuente que capturara la imponente belleza del nuestro planeta”.

Por fortuna, como Webber relata, tuvieron el mejor material de referencia posible:

“Tuvimos mucha suerte, la NASA estuvo dispuesta a compartir mucha de la información que han recopilado, en particular en fotografías y videos. Los astronautas son muy buenos fotógrafos; conseguimos imágenes realmente impactantes. Veíamos las imágenes tomadas por lapsos desde la Estación Espacial Internacional y decíamos: ‘¡Dios! Si nosotros hiciésemos algo así, nadie creería que es real’. Así de asombrosas eran”.

Bullock opina: “Lo que me maravilló es cómo pueden mostrar este mundo nuestro, al espectador. Jamás lo había visto así y me sentí culpable de nunca haberlo apreciado tanto como ahora”.

La actriz pasó muchos días confinada en la Caja de Luz, lo cual según Cuarón, en cierta forma asemejaba la soledad de su personaje: “Básicamente, ella estaba sola adentro de este cubo, apartada del resto de las personas en el set, con proyecciones del Sol, de la Luna y del planeta Tierra girando a su alrededor. Fue interesante porque nos preocupaba cuánto tiempo íbamos a aislarla, pero Sandra usó esa creatividad y pudo transmitir parte de su propia experiencia en ese momento”.

“No había conexión humana, más allá de las voces que oía por el audífono, lo cual me ayudó porque me hizo sentir muy sola”, señala Bullock. “Me alegra que se hiciera de esa forma, cuando comenzaba a frustrarme o sentirme sola o perdida, pensaba: “Solo úsalo… úsalo’”.

 Robótica, Plataformas y Volando con Cables

Mientras que la Caja de Luz resolvía algunos problemas técnicos, también planteaba la pregunta de cómo filmar a los actores adentro de ella, sin comprometer su función. Debían concebir una cámara lo suficientemente pequeña y flexible para entrar en un hueco de 61 centímetros y moverse como se le indicara.

Nuevamente, la necesidad fue la madre de la invención para Cuarón y su equipo.

La producción utilizó robots—del tipo que usan para fabricar automóviles—de una compañía llamada Bot & Dolly. Una cámara adaptada para controlarse con movimiento se fijó al final de un brazo robótico, que se extendía para colocar la cámara dentro de la caja a diferentes velocidades. Múltiples ejes permitían a los cineastas ajustar la panorámica, inclinación y movimiento de la cámara con controles computarizados.

Cuarón comenta: “La cámara robot nos dio una precisión y consistencia sin paralelos.
Una vez que se programaba la toma en la computadora, la cámara llegaba al mismo punto en cada toma”.

La movilidad de las luces y cámaras no significó que los actores pudiesen mantenerse estáticos mientras todo giraba alrededor de ellos. En el piso de la Caja de Luz, el equipo de efectos especiales, colocó una tornamesa en la que podían montar una variedad de plataformas que inclinaban, daban vuelta y elevaban a los actores, dependiendo de las necesidades de la escena.

“Fue muy versátil”, dice Manex Efrem. “Teníamos una configuración que era relativamente suave, llamada ‘corazón a corazón’, la cual permitía a Sandra y George interactuar cara a cara mientras giraban en el espacio. También existía la plataforma con ‘inclinación extra’, que era como ponerlos en un giroscopio”.

La plataforma con inclinación extra asemejaba un cono de plataformas metálicas concéntricas, rodeando el cuerpo de la cintura hacia abajo. Una vez que el actor estaba asegurado, la plataforma le hacía honor a su nombre, haciéndolos girar e inclinándolos en ángulos extremos y a diferentes velocidades. Sin embargo, no podía poner de cabeza a la persona porque: “tensaría el cuerpo de forma tan obvia que arruinaría la apariencia de ingravidez”, explica Efrem.

Asemejar la falta de gravedad era clave en el filme. La productora ejecutiva, Nikki Penny, declara: “Uno de los retos más grandes al hacer ‘Gravedad’ fue la gravedad; en otras palabras, cómo crear la ilusión de ingravidez y mantenerla a lo largo del filme”.

Se utilizaron diferentes técnicas para simular la falta de gravedad en diferentes secuencias, incluyendo una variedad de plataformas, así como el tradicional uso de cables.

Pero para varias escenas—incluyendo una en la que Ryan está viajando por los corredores de la Estación Espacial Internacional—se requirió mucho esfuerzo para simular que se deslizaban sin ningún esfuerzo.

Los cables convencionales no eran una opción porque no daban la impresión de flotar, buscada por los cineastas. Para lograr eso, el supervisor de efectos especiales, Neil Corbould, desarrolló un innovador sistema de 12 cables que podían ser operados manualmente o a control remoto con una réplica en miniatura del mecanismo de 12 cables.

La docena de cables caían triangularmente hacia abajo hasta un complejo sistema de poleas llamado “la cabeza”, cada cable tenía su propio motor y cabestre, el cual es una especie de carrete. Los cables colgaban hacia abajo y se sujetaban a un arnés ultra-delgado de fibra de carbón, modelado según el cuerpo de Bullock que podía ser invisible debajo de, incluso, una camiseta sin mangas y pantalones cortos. Tres cables de cada lado estaban sujetos a sus hombros, y otros tres de cada lado a sus caderas, todo para suspenderla en el aire sin ningún efecto péndulo.

Construido a lo largo de diez meses, el intricado sistema de 12 cables se equipó con mecanismos independientes que podían impulsar a Bullock en cualquier dirección o inclinarla hacia arriba o hacia abajo. También podía moverse a gran velocidad—hasta 75 metros por segundo—aunque, pensando en su seguridad, los motores se programaron para apagarse automáticamente si empezaba a moverse demasiado rápido o si se aplicaba demasiada torsión al cuerpo.

El aparato de 12 cables asemejaba una marioneta—aunque una de alta tecnología—así que la producción trajo a algunos de los mejores titiriteros de la industria para manejar los controles. Robin Guiver, Avye Leventis y Mikey Brett fueron algunos de los artistas que dieron vida al personaje que da título a la premiada obra “War Horse”. En el set de “Gravedad”, ayudaron a que Bullock volara.

Guiver señala: “Es muy contraintuitivo para el ser humano estar ingrávido, pero en el mundo de las marionetas, podemos romper las reglas de la física con gracia y expresividad. Estamos aplicando esas mismas habilidades a esta tarea, encontrando una libertad de movimiento que de otra forma no sería posible”.

Bullock dice que ella y el equipo de titiriteros desarrollaron tanta confianza como una conexión instintiva en el transcurso de la filmación: “Nos sincronizamos tan bien, que sabían hacia donde quería ir, justo en el mismo instante en que movía mi cabeza. Son verdaderos maestros del arte”.

Los cables y plataformas podían dejar suspendida y apoyar a Bullock, pero ella estaba consciente de que pasar horas en ellos, día tras día, sería demandante físicamente. Como preparación, siguió un intenso régimen de entrenamiento que comenzó meses antes de la producción y continuó durante toda la filmación: “Llevé mi cuerpo al extremo”, revela. “En términos de fuerza, debía saber que podía hacer cualquier cosa que Alfonso me pidiera en cualquier momento, así que no hubo un día en que no entrenara. Era parte de mi contribución a lo que estas mentes brillantes construyeron para llevar a cabo la extraordinaria historia de Alfonso”.

La actriz también trabajó de cerca con la directora de movimientos Francesca Jaynes, quien le enseñó a moverse como si estuviera en gravedad cero. Las dos vieron imágenes de astronautas reales, tomando nota de cómo los movimientos parecen más mesurados. Jaynes dice: “La velocidad a la que te mueves en el espacio sigue un ritmo que es más de ballet”.

El ritmo presentó un reto de distinta naturaleza para Bullock: ella debía moverse más lentamente, pero hablar con cadencia normal, una desconexión que es más difícil de lo que suena. “No es como tu cerebro hablaría y se movería naturalmente”, relata: “Tuve que reentrenar a mi cuerpo para reaccionar de la forma en que lo haría en el espacio. Cada parte de mi ser debía estar acostumbrado a moverse en gravedad cero de forma poética y lírica”.

Esa meta quizá se refleja mejor en una toma de Ryan en la cámara de descompresión de la Estación Espacial Internacional. La secuencia fue una de las más complejas de filmar, requiriendo la sincronización de tres robots: uno con una cámara giratoria; el segundo, sosteniendo una fuente de iluminación que representaba la luz del Sol entrando; y uno tercero, que hacía girar la portilla de la cámara de descompresión alrededor de la pared trasera, aumentando la sensación de rotación. Además de los mecanismos innovadores, la escena también requería un elemento humano. Bajo la dirección de Cuarón, Bullock—quien tenía una pierna asegurada a un asiento de bicicleta especial—debía calcular sus movimientos a la perfección mientras desplazaba suavemente la parte superior de su cuerpo y su pierna libre sin la ayuda de cables o titiriteros.

El resultado es un movimiento que te roba el aliento en todo sentido de la expresión, uno que, sin ninguna palabra, expresa con gracia el tema central del filme: el renacimiento.

Diseño Espacial

La mayoría de los sets de “Gravedad”, incluyendo los corredores de la Estación Espacial Internacional y su cámara de descompresión, son virtuales. El diseñador de producción, Andy Nicholson, comenta: “Estaba acostumbrado a interactuar con efectos visuales, en términos de extender los escenarios físicos, generando láminas de fondo y demás.

Esto fue totalmente diferente para mí porque todos los escenarios se crearon por computadora, pero necesitábamos conseguir detalles foto realistas a lo largo del filme”.

Dado que el equipo de diseño principalmente estaba replicando estructuras existentes y bien documentadas, Nicholson y su departamento realizaron amplias investigaciones: “Sin la gran cantidad de fotografías de la NASA y datos técnicos de dominio público, nada pudo haber sido tan detallado. Queríamos basarnos en los hechos tanto como fuera posible y luego adaptarlos según la necesidad” señala.

Nicholson inició el diseño en la etapa de previs, en la que, como dice: “empezamos desarrollando los ambientes generados por computadora de forma muy básica, por bloques. Luego recibimos los comentarios sobre qué funcionaba y qué no, los tomamos e hicimos los cambios. Seguíamos adelante con lo que Alfonso aprobaba hasta llegar a la ‘construcción’ final, realizada por Framestore”.

El supervisor de dirección Mark Scruton, recuerda: “Primero debimos hacernos a la idea de diseñar cosas que solo serían generadas por computadora, pero que debían verse como reales. También nos dimos cuenta que muchas de estas cosas están en la consciencia popular, lo que implicaba ser tan precisos como fuera posible. Queríamos simular que realmente habíamos ido al transbordador o a la Estación Espacial Internacional”.

Cada una de los cientos de piezas de utilería, desde herramientas manuales grandes hasta el tornillo más pequeño, se estudió y diseñó minuciosamente, para después modelarlo por computadora, generando una biblioteca de utilería que podía usarse para “vestir” el set digitalmente. Tomando en consideración que la Estación Espacial Internacional ha sido ocupada por personas de diferentes nacionalidades, Nicholson añadió algunos toques sutiles al set para reflejar la diversidad de culturas.

También debían reflejar el hecho de que, incluso en el espacio, hay deterioro por uso.

“La estación espacial ha estado ocupada constantemente durante casi los últimos 13 años, así que hay secciones, adentro y afuera, que muestran signos de su edad. Incorporamos un grado de textura en el diseño y pasamos la información a los artistas de textura en Framestore. Cada superficie que se ve tiene gran cantidad de detalles, incluso si solo pasan de largo”, explica Nicholson.

Se puso la misma atención al detalle en todos los sets físicos construidos para la producción, incluyendo la cápsula espacial rusa Soyuz. Nicholson confirma: “Encontramos suficiente material de referencia para hacer una reproducción bastante fiel de la cápsula Soyuz real, con algunas divergencias intencionales, como la escotilla lateral. Por fortuna tuvimos la excelente guía de un astronauta real, Andy Thomas, quien nos explicó la interface de cómputo y los comandos, así como las características internas de la cápsula. Para nosotros era crucial entender cómo funcionaba todo, tanto como fuera posible”.

Bullock tenía las mismas preguntas: “Quería saber exactamente cómo se operaban y qué pasaría si tocaba presionaba cierto botón”, recuerda. Todos estaban muy dedicados a asegurarse de que todo lo que hiciésemos luciera auténtico”.

El set de la cápsula Soyuz se construyó en segmentos para realizar tomas largas y continuas, incluyendo una conversación clave entre Ryan y Kowalski. Scruton ilustra:

“Teníamos cinco secciones del set sobre vías independientes para que a medida que progresaba la escena, cada pieza pudiese ser movida para dejar que la cámara viajara. Luego, en el momento justo, cada sección se deslizaba a su lugar silenciosamente cuando la cámara miraba hacia el sitio de donde venía”.

Nicholson añade: “Era complicado porque la cámara se movía mucho en un espacio muy pequeño. Para algunas tomas teníamos hasta 16 personas, empujando silenciosamente partes de la cápsula hacia dentro y hacia afuera, coreografiadas con precisión de acuerdo a la cámara. Tomó tiempo resolver y ensayar cuidadosamente cada toma”.

Como Nicholson, la diseñadora de vestuario, Jany Temime, tuvo que abordar su trabajo desde perspectivas virtuales y prácticas. Los trajes espaciales en los que vemos primero a Ryan y Kowalski fueron generados por computadora. Temime dice: “Eso fue totalmente nuevo para mí. De todas formas tuve que conseguir la tela para poder ver el color y sentirla, porque sería imposible para mí solo trabajar en la computadora”.

Incluso en un mundo virtual, el color de los trajes espaciales resultó problemático porque: “el blanco es el color más difícil de iluminar”, aclara Temime. “Sin embargo, debía ser blanco porque el traje de la NASA es blanco y eso es muy importante. Experimentamos con distintos tonos de blanco y terminamos forrando la capa exterior de gris, lo que solucionó el problema”.

Aunque se mantuvo fiel al color, Temime admite que la forma del traje es una licencia dramática: “Tiene una ligera forma más favorecedora, con un poco de más cintura y piernas más largas; de otro modo, sería un saco sin forma. Son solamente detalles pequeños, pero hacen una gran diferencia. Le metes un poco de aquí, le jalas un poco allá y funciona como magia”.

Los trajes de la NASA genuinos no solo son sumamente voluminosos, también son increíblemente pesados, con múltiples capas de materiales protectores y sistemas para controlar la temperatura y suministrar oxígeno. Todo eso es necesario para la supervivencia en el vacío del espacio, pero en tierra firme, habría sido insoportablemente incómodo para Bullock y Clooney actuar en ellos.

En vez de eso, los actores usaron trajes sustitutos. Temime describe: “En general eran del color y tela correctos, para que el efecto de luz sobre de ellos fuera el mismo. Debajo llevaban trajes de restricción, creados especialmente para restringir la movilidad de los actores y darles una sensación del volumen”.

La idea del modelador en jefe Pierre Bohanna, era que el traje de restricción fuera ligero, con tubos flexibles que pudiesen expandirse para dificultar la flexibilidad de los actores.

Bohanna señala: “Hablamos con astronautas quienes nos dijeron que los traje reales aplican una presión constante al cuerpo; es como estar dentro de un neumático. Quisimos crear algo que diera una sensación similar, así que, por ejemplo, cuando George y Sandra están moviendo los brazos, hay un límite de extensión. Les da algo a lo cual oponer resistencia para representar cómo sería usar un traje espacial, sin la necesidad de recordar que deben inhibir físicamente sus movimientos”.

Los actores también usaron cascos sustitutos, los cuales fueron reemplazados con imágenes generadas por computadora, según las especificaciones del diseño de Temime, en colaboración con Cuarón. Son diferentes a los verdaderos, se hicieron cambios sutiles a la forma y tamaño para hacerlos más proporcionales a los rostros, pero manteniendo la credibilidad.

Los visores de los cascos fueron generados por computadora en su totalidad, Tim Webber dice que uno de los mayores retos fue representar la neblina del aliento de los personajes en esos visores: “Debíamos calcular qué tan rápido estaban respirando y ver hacia dónde estaba la cabeza en relación al visor. En la realidad, no se vería tanto aliento en el visor porque los sistemas del traje mantienen muy seco el aire, pero para nosotros, era un indicio de su tensión”.

A diferencia del de la NASA, el traje espacial ruso, menos voluminoso, que usaba Ryan era una pieza de vestuario real, hecho con tela industrial. No hubo problemas con el color.

Temime señala: “Lo teñimos color beige con un toque de verde. Pasamos por un largo proceso para encontrar ese color exacto y reflejar la luz correctamente. También lo adaptamos para darle una silueta más femenina y dos cierres en el frente, lo cual es un cambio al original”.

Notablemente, el que parece ser el vestuario más simple es el que, según Temime, fue el más problemático: “Para la ropa interior que Sandra lleva puesta en la Estación Espacial Internacional, tuvimos que considerar la forma del arnés para los cables. Fue difícil porque debíamos calcular exactamente qué iba a estar cubierto y adaptarlo en consecuencia”.

Sonido y Música

Para un filme ubicado en un entorno silente, el sonido se convirtió en uno de los elementos de diseño más desafiantes para los cineastas. Cuarón comenta: “No hay sonido en el espacio y queríamos respetar eso tanto como fuese posible. Hay ciertas secuencias en las que eliminamos todo el sonido, pero sentíamos que hacer eso durante todo el filme distanciaría al público”.

Cuarón y el diseñador de audio y supervisor de edición de sonido, Glenn Freemantle, decidieron correlacionar sonido y tacto. Freemantle explica: “Uno de los conceptos del sonido es que viaja a través de vibraciones. Cuando tocas algo, resuena gracias a esa conexión interna. Así que cuando Ryan toca y tiene contacto con cosas, tú escuchas a través de ella”.

El silencio repentino también es una parte integral del diseño sonoro. Cuarón eligió cuidadosamente esos momentos, eliminando inesperadamente ese enlace auditivo para recordarle al público que los personajes están en un vacío donde no existe nada que permita la vida.

Cuarón también dejó que la música: “Tomara el papel del sonido o diera una sugerencia tonal de sonido”, como él explica.

Freemantle colaboró de cerca con el compositor Steven Price para unir ambos componentes. Price comenta: “Fue genial trabajar con Glenn y su equipo. Están usando vibraciones y frecuencias bajas para apuntalar sutilmente la acción, de tal modo que sientes los impactos sin oírlos en el sentido tradicional. Quise hacer eso con la música, pero de modo distinto”.

Cuarón opina: “Quería que la música tuviera textura, que se borrara la línea entre música y sonido, así que le dije a Steve que no quería percusiones. Fue un reto para él porque debía musicalizar toda la acción y el suspenso, sin uno de los instrumentos fundamentales que normalmente habría usado en una composición convencional para la acción. Empezó mezclando instrumentos más electrónicos y acústicos en lugar de la percusión para provocar pulsaciones. Cuando tuvo claro el concepto, empezó a volar con él”.

“Se trataba de ir aumentando la intensidad en la música sin la orquestra habitual”, añade Price. “Me liberó para intentar cualquier cosa, y hacer mi propia versión de un marcador de acción o marcador emocional. Lo genial de Alfonso es que busca llevar las cosas hasta su límite, así que te inspira a probar cosas que jamás se te habrían ocurrido”.

George Clooney dice: “Este es un filme con un cineasta espléndido al timón y una actriz maravillosa en el centro. Tiene temas que son increíblemente relevantes, más de lo que uno esperaría en una ‘película del espacio’. Habla sobre aceptar tu propia muerte… o tu propia vida.

Creo que dará pie a muchas conversaciones”.

Sandra Bullock reflexiona: “Al empezar este filme, no tenía idea de lo que era capaz en muchos niveles, física, emocional y mentalmente. Me cambió el cuerpo, la forma de pensar, fue alucinante. Espero que todos los que nos acompañen en este increíble viaje salgan de la sala sintiéndose transformados también”.

“‘Gravedad’ quizá sea el proyecto más desafiante en el que me he involucrado”, declara David Heyman. “Había tantos aspectos y todos contribuyeron mucho para lograr algo único. Es una creación cinematográfica hermosa y elegante, cuya complejidad y dificultad puso a todos a prueba. Pero nada de eso es visible”.

Alfonso Cuarón concluye: “Fue una colaboración total, combinando todos los distintos elementos de las imágenes, sonidos e interpretaciones extraordinarias. Queremos que el público nos acompañe en este viaje… para compartir la experiencia de flotar sin gravedad en el bellísimo, pero aterrador entorno espacial”.